Saltar al contenido
Alejandro Zaldívar, fundador de Alzape

Detrás de Alzape

Todo lo aprendido.
Ahora, con rumbo propio.

Alzape es la decisión de dejar de esperar la siguiente etapa y construir la mía.

Me llamo Alejandro Zaldívar y detrás de Alzape estoy yo. Mi carrera empezó programando: saqué seis certificaciones oficiales Lotus y trabajé nueve años como analista programador, desarrollando aplicaciones a medida y dirigiendo un equipo de desarrollo.

Después pasé diecisiete años al otro lado: dirigiendo un centro de contacto de más de 250 personas y montando desde cero el área de recursos humanos de una empresa presente en más de diez países. Ninguna de esas etapas terminó por decisión mía, y cada final me obligó a reinventarme.

Esa mezcla es rara, y es justo lo que traigo. Sé lo que es cuadrar turnos un lunes a las siete, explicar una nómina que no cuadra y sostener a un equipo que rota. Sé dar la cara ante un cliente enfadado, resolver una incidencia a las once de la noche porque a las ocho hay que abrir, y entregar el viernes lo que prometí el lunes. Y sé escribir el software que resuelve todo eso, porque programaba mucho antes de dirigir a nadie.

Por eso mis productos no son ideas bonitas. Cuando dirigía aquel centro construí una herramienta para encajar turnos y demanda porque no encontraba ninguna que sirviera: de ahí sale BrotiaCX. BrotiaHR nació igual, de ver empresas llevando a su gente en hojas de cálculo. Los dos están en producción y los mantengo yo.

Hoy vuelvo a programar, pero con todo lo demás dentro. La inteligencia artificial no me ha enseñado el oficio: me ha devuelto la velocidad. El criterio, saber qué merece la pena construir y qué no, lo dan veintiséis años de estar dentro de las empresas, no una herramienta.

Lo que la IA añade es poder hacerlo en semanas y a un precio que antes no existía para un negocio de tu tamaño. Cribar currículums, analizar el clima de un equipo o atender por WhatsApp a cualquier hora eran cosas de empresa grande. Ya no. Me mantengo al día con la formación oficial de Anthropic, los creadores de Claude, porque esto cambia cada mes y no me sirve ir por detrás.

  • 26

    años de trayectoria

  • +250

    personas lideradas

  • +10

    países gestionados

Mis valores, y qué significan en la práctica

Honestidad, cercanía, compromiso. Son palabras que están en la web de todo el mundo y no significan nada hasta que alguien dice a qué se compromete. Estas son las mías.

  • Cercanía

    Hablas conmigo, siempre

    No hay capas intermedias ni gente rotando en tu proyecto. Quien te escucha es quien construye, y quien te coge el teléfono dentro de dos años.

  • Honestidad

    Te digo lo que cuesta, antes

    Precio cerrado y por escrito. Si algo se sale de lo acordado, te lo digo antes de hacerlo, no cuando llega la factura.

  • Sinceridad

    Te digo que no cuando toca

    Si lo que me pides no te va a servir, o hay una forma más simple y barata de resolverlo, te lo digo aunque signifique facturar menos.

  • Entrega

    Construyo lo que vas a usar

    Prefiero entregarte algo pequeño que uses cada día a algo enorme que se quede a medias. A una herramienta la juzga tu equipo un martes por la mañana.

  • Compromiso

    Me quedo

    Lo que entrego, lo mantengo. No desaparezco cuando se cobra la última factura: ahí es justo donde empieza lo importante.

  • Implicación

    Lo hago como si fuera mío

    Y eso incluye tu dinero. Si lo que necesitas se resuelve con algo que ya pagas, no te vendo una herramienta nueva. Cada decisión que te propongo es la que tomaría si el negocio fuese el mío.

Responsabilidad

Tus datos, en orden desde el primer día

Vengo de dirigir cumplimiento normativo en más de diez países: protección de datos, prevención de blanqueo de capitales y auditorías superadas con reguladores europeos.

Cuando me confías los datos de tu plantilla o de tus clientes, sé exactamente lo que eso implica: qué se puede guardar, cuánto tiempo, quién debe poder verlo y qué papeles hay que tener firmados. No es un extra que se añade al final: va dentro de cómo se construye.

¿Hablamos de lo tuyo?

Cuéntame en cuatro líneas qué necesitas. La primera conversación no cuesta nada ni compromete a nada.

Cuéntame tu proyecto